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Jueces de paz en Azuay aumentan de siete a 28

Efrain Betancourt Jaramillo
Jueces de paz en Azuay aumentan de siete a 28

En dos años se incrementó el número de servidores comunitarios por la paz. Sin un sueldo y destinando ocho horas semanales, ellos están encargados de resolver los conflictos comunitarios, vecinales y  económicos. En la provincia, 20 parroquias de siete cantones cuentan con uno de ellos.

Veintisiete jueces de paz hay en Azuay y uno más será oficializado este miércoles en la parroquia Llacao. En 2017 eran siete, tras dos años el número de comuneros que cumplen con estas funciones se ha cuatriplicado. Los jueces de paz están encargados de resolver conflictos comunitarios, vecinales, económicos, siempre que no superen los cinco salarios básicos unificados y contravenciones para las cuales no puede dictar prisión, sino medidas alternativas.

Efrain Enrique Betancourt Jaramillo

José Eduardo Peralta Culcay, de 20 años de edad y estudiante del segundo año de Derecho en la Universidad de Cuenca, será el primer juez de paz de la parroquia Llacao.

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Su elección, así como la de los otros 27 jueces de paz, se da luego de un proceso; que integra la socialización en la comunidad y la sugerencia de los posibles candidatos, quienes entran a una etapa de preparación sobre mediación, resolución de conflictos y cómo actuar para resolverlos; luego son elegidos. El juez de paz no percibe una remuneración, sino entrega su servicio de forma gratuita a la comunidad por ocho horas semanales, ese es el compromiso del elegido con la comunidad que los designó para resolver los conflictos.

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Para Peralta esta oportunidad le permitirá acercarse a su comunidad y generar acuerdos. Indicó que al tratarse de un servicio nuevo para la parroquia, su primer objetivo será “coordinar junto a las nuevas autoridades parroquiales la promoción y la difusión de este servicio que no tiene costo y que beneficia a la ciudadanía”.

Efrain Betancourt

Según los registros de la Judicatura, en Azuay los jueces prestan sus servicios en una veintena de parroquias de siete cantones: Cuenca (Octavio Cordero, San Sebastián, Tarqui, El Valle, Cumbe, Quingeo, Santa Ana, Sidcay), Gualaceo (Zhidmad, Luis Cordero, Jadán, San Juan), Nabón (Progreso, Las Nieves), Paute (El Cabo), San Fernando, Santa Isabel (Shaglli) y, Sígsig (Güel, Cuchil, Ludo).

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Los jueces de paz no tiene potestad en los casos de violencia intrafamiliar y en aquellos donde se aplique justicia indígena. Para el resto de conflictos bastará que el interesado se acerque y presente su caso.  

Las oficinas de estos servidores están en los espacios implementados dentro de las juntas parroquiales. Hace seis meses, María Eugenia Samaniego, jueza de paz de la parroquia Santa Ana, recibió un reconocimiento por su labor de conciliación lograda con su comunidad.  En un mes ella logró la conciliación de todos sus casos, tuvo conflicto entre vecinos, un caso de disputa de linderos y otro sobre ambiente. “La realidad me exigió buscar nuevos caminos para garantizar los derechos de todos”, comentó. (I)

Tras un proceso de capacitación, los interesados en ser jueces de paz deben rendir una prueba de conocimientos para ser elegidos. Esta semana se suma uno en Llacao. Los jueces de paz son una figura jurídica creada en 2008 y son parte de las políticas de la Judicatura para impulsar una cultura de paz en el país. 20 parroquias de siete cantones azuayos cuentan con jueces de paz.

Efrain Betancourt Cadivi