Economía

Desaceleración económica que está viviendo el país catapulta a los nuevos emprendedores

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La grieta, por Fernando Mires

La desaceleración económica que está viviendo el país desde hace varios años y que ha incidido en una tasa de desempleo del 6.4%, ha ocasionado que cada día los panameños vean en el emprendimiento una oportunidad para ganarse la vida , sin embargo, existen muchas limitantes que tienen que enfrentar para poder progresar y ser más competitivos. noticias relacionadas Buscan generar emprendimiento en el corregimiento de Don Bosco Emprendimiento y comunicación en la educación superior Cámara de Comercio: Control de Precio no funcionó y terminó por frustrar el emprendimiento Un estudio del Centro Nacional de Competitividad destaca que las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) operan mayoritariamente como persona natural, destacando que a mayor tamaño de empresa, es mayor la utilización de Personería Jurídica. Sin embargo, según datos de la Contraloría hasta el año 2016 , la mayoría de las empresas son micro con 43 mil 328 y 6,689 pequeñas , mientras que 1,691 son medianas y solo 2,385 son grandes empresas. Otro hallazgo encontrado en una encuesta realizada por el Centro de Competitividad es que la mayoría de estas empresas operan desde sus residencias, donde la operación de empresas virtuales es prácticamente inexistente. VEA TAMBIÉN  Gobierno asegura que el proyecto de Asociación Pública-Privada no contempla privatización ‘ 72.2% de las empresas en Panamá forman parte de las mipymes, hasta 2016.

3.3% son consideradas grandes empresas, según datos oficiales de la Contraloría al 2016.

“Las empresas tienen poco manejo de programas informáticos, lo que podría ayudar a su productividad de poder emplearse”, según estudio. A pesar de estos obstáculos, la encuesta pudo constatar de que la mentalidad de los panameños en cuanto a negocios está cambiando. Ahora prefieren emprender y llegar a constituir su empresa en vez de ser asalariados. ” El empresario mipyme de hoy es una persona académicamente formada , donde la mayoría de los encuestados indicaron contar con al menos una licenciatura. Esto demuestra un cambio en la cultura, pues la población ve como una opción buena el establecer su empresa y no solo el trabajar como asalariado”. El motivo aducido para iniciar la empresa fue que “dejé mi empleo para establecer el negocio” , destacando la oportunidad y no la necesidad como la motivación primordial para emprender . René Quevedo, experto en temas laborales , indicó que es positiva esta situación porque la gente está encontrando una manera digna de ganarse la vida. VEA TAMBIÉN  Ventanilla única de trámites aún sin implementar para los empresarios de la Zona Libre de Colón y adyacentes El empleo asalariado seguirá creciendo muy lentamente. “Los emprendimientos aportan tres de cada cuatro nuevos empleos” , sostuvo. Indicó que “nuestro futuro como país depende de nuestra capacidad para emprender . Para poder generar empleo formal debe restablecerse la confianza del sector privado en el país y en el Gobierno como aliado, a fin de crear las condiciones propicias para invertir”. Sostuvo que sin inversión privada no habrá generación de empleo . “La inversión pública promedia $4 mil millones anuales, mientras que la privada ronda los $27 mil millones “. Mientras que el economista Olmedo Estrada señaló que toda iniciativa privada es considerada como buena. “Definitivamente que en los últimos años muchas iniciativas han surgido como microempresas o pequeñas empresas y eso no está mal, lo que sí se debe buscar es un mecanismo para que estas empresas no se queden en la informalidad y cumplan con formalizarse como empresa”, señaló. El informe detalla que se registraron más de 222 mil empleos al 2016, es decir 32.8% de los ocupados dentro de este sector. En cuanto a los ingresos reportados por las empresas, ascienden a $68,050.2 millones de los cuales las empresas mipymes reportan solo $6,486.6 millones, es decir el 9.7% de los ingresos totales y las empresas grandes el 90.3%. “La baja contribución al empleo y a los ingresos de las micro, pequeñas y medianas empresas podría sugerir una baja productividad y quizás la presencia de algún tipo de precariedad laboral “, según estudio.