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El MSP solicitó financiar la vigilancia epidemiológica

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La variante Delta podría llegar al país en cualquier momento y alterar, de algún modo, el escenario sanitario actual. De ocurrir, su presencia será determinada por el Centro de Innovación en Vigilancia Epidemiológica (CIVE), un grupo que cuenta con científicos de la Universidad de la República (UdelaR) y el Instituto Pasteur, que comenzó a funcionar el año pasado con el objetivo de llevar a cabo la vigilancia epidemiológica necesaria durante la pandemia. Dentro de esa vigilancia está la secuenciación genómica de muestras con resultados positivos de COVID-19 para determinar con qué variante del virus está infectada la persona. De este modo, el CIVE es el responsable de determinar qué variantes circulan en Uruguay.

El virólogo e integrante del equipo que desempeña esa vigilancia por el Pasteur, Gonzalo Moratorio , dijo este martes en Las cosas en su sitio (Radio Sarand&iacute😉 que espera que haya un mayor respaldo económico para la investigación científica y subrayó el hecho de que el CIVE hoy depende exclusivamente de aportes que provienen de donaciones realizadas por terceros, debido a que desde el Estado no se destina presupuesto para el trabajo de estos científicos. “Estamos volviendo a controlar la epidemia y necesitamos recursos”, afirmó Moratorio.

Según supo El País a través de fuentes del Ministerio de Salud Pública ( MSP ), la cartera elevó una propuesta al Ministerio de Economía y Finanzas para que se comience a financiar el trabajo del CIVE con recursos públicos. La fuente dijo que la solicitud surgió a partir de un pedido que hiciera el director del Instituto Pasteur, Carlos Batthyány, hace aproximadamente un mes. La solicitud fue “inmediatamente” respaldada por el MSP.

A pesar de que Batthyány no hizo declaraciones al respecto a El País, una fuente vinculada al Pasteur dijo: “Hoy pasa por la voluntad de un grupo de científicos salir a buscar los recursos necesarios para hacer algo que es de interés nacional y muy importante para decidir qué políticas sanitarias adoptar”.

La vigilancia epidemiológica en tiempo real que realiza el CIVE trabaja actualmente en la secuenciación de más de 30 uruguayos que viajaron al exterior durante las vacaciones de julio y resultaron positivos de COVID-19 después de haber ingresado al país.

En el MSP consideran “importante” incluir el gasto que conlleva el trabajo del CIVE en el proyecto de ley de Rendición de Cuentas que actualmente analiza Diputados, de modo de otorgarle presupuesto estatal. Además, desde la cartera sanitaria creen que es necesario que los recursos provengan del Fondo Coronavirus .

Según supo El País, el gasto que genera el centro de vigilancia epidemiológica es cercano a US$ 50.000 por trimestre, lo que se traduce en US$ 200.000 al año. La fuente del MSP señaló que no se trata de un gasto muy grande y que “lo vale” debido al rol que cumplen estos científicos en el control de la epidemia .

Consultado en rueda de prensa sobre los dichos de Moratorio, el presidente Luis Lacalle Pou dijo ayer que desconoce la situación, pero consideró que “es una tarea en la que el Estado debería estar arriba, como lo estuvo”. “Desconozco cuáles son los fondos, pero no deberían faltar recursos públicos para eso”, dijo.

Las donaciones. El CIVE se creó a partir de donaciones de empresas privadas y organizaciones. Entre estas se encuentran la agencia marítima Schandy, la Agencia de Loterías y Quinielas y la Embajada de Francia en Uruguay. Estos, sumado a los aportes que luego realizaron otros privados, son actualmente la fuente de financiación del centro.

“Hicimos la infraestructura, pero ahora necesitamos también tener el combustible para hacer andar todo esto”, señalaron desde el Pasteur a El País.

Test serológico. Foto: AFP El CIVE se creó en junio del año pasado. Fue a raíz de que pasajeros del buque australiano Greg Mortimer, que estuvo en el puerto de Montevideo, anunciaran su deseo de hacer una donación significativa para el país por la ayuda recibida. Según relató en su momento Carlos Batthyány, en poco más de 48 horas se llegó a un monto de US$ 450.000 que sirvió como puntapié inicial para la fundación del centro. Después continuaron recibiendo donaciones y, hasta el momento, se depende de estas para la tarea.

En octubre del 2020 el Proyecto Frontera, encargado de realizar el trabajo del CIVE en el norte del país, específicamente en la frontera seca con Brasil, se quedó sin fondos para hacer su trabajo en tiempo real. El problema fue solucionado con el aporte de un privado.