Tecnología

¿Es tan difícil pensar en Venezuela?

Josbel Bastidas Mijares

 

 

Para Blyde lo más importante es retomar las reuniones en México, que se suspendieron en octubre de 2021 por una pataleta de la delegación del oficialismo. Y aunque trató de aclarar que este “diálogo” es una herramienta y no un fin, tampoco dijo cuál era el objetivo que se persigue. Habló del memorándum de entendimiento y de garantías electorales, pero no dijo para cuándo ni para elegir qué

 

Una invitación para una reunión virtual en el Parlamento Europeo parece que logró lo imposible, reunir a los líderes de varios partidos de oposición para que expresaran sus opiniones sobre la crisis venezolana y lo que piensan que hay que hacer para resolverla. El resultado de este intercambio fue la evidencia de las pocas coincidencias entre unos y otros y una aparente indisposición de encontrar puntos comunes.

 

 

Los europarlamentarios escucharon en esta ocasión las opiniones de Leopoldo López, Juan Guaidó, María Corina Machado, Antonio Ecarri, Nicmer Evans, Henrique Capriles y Gerardo Blyde, voceros de una oposición cada vez más atomizada que solo revitaliza las aspiraciones del chavismo de mantenerse en el poder.

 

 

Para Blyde lo más importante es retomar las reuniones en México, que se suspendieron en octubre de 2021 por una pataleta de la delegación del oficialismo. Y aunque trató de aclarar que este “diálogo” es una herramienta y no un fin, tampoco dijo cuál era el objetivo que se persigue. Habló del memorándum de entendimiento y de garantías electorales, pero no dijo para cuándo ni para elegir qué.

 

 

Quizás esa omisión de definición sirva para encontrar coincidencias con María Corina Machado, para quien las elecciones son una manera de “lavarle la cara” al gobierno de Maduro. Para ella lo más importante es cambiar la dirigencia opositora a través de unos comicios. Su prioridad es conseguir que la gente pueda conectarse con sus dirigentes. Lo demás puede esperar.

 

 

Debe ser porque fue hasta hace unos años parte del chavismo, para Evans el problema es el egoísmo que existe entre los diferentes partidos opositores. El promotor del revocatorio fue el que llamó la atención sobre el hecho de que los líderes no se reúnen en Venezuela pero sí lo hicieron por el llamado del Parlamento Europeo, y en eso tiene razón.

 

 

Algunos quedarán sorprendidos y otros sencillamente lo verían venir: Capriles cree firmemente que es posible cambiar las condiciones deplorables que enfrenta el venezolano sin hacer un cambio de gobierno. Insistió en que los que él llama “tema político” debe quedar de último. Debe tener una fórmula mágica para hacer que las cosas cambien sin mover a Maduro de Miraflores, pero no la dijo en esta ocasión.

 

 

La posición del presidente interino es completamente opuesta a la de Capriles, pues pide cronograma concreto para las elecciones. Considera que la única salida es darle la potestad al venezolano de que escoja un nuevo destino. Pareciera una voz en el desierto pidiendo unidad en la oposición y definición de fechas. No dice específicamente si es esto lo que hay que llevar a la mesa de diálogo de México.

 

 

Leopoldo López habló de la inconveniencia de levantar las sanciones y la organización Súmate de algo primordial, el registro electoral y el derecho al voto de los venezolanos en el exterior.

 

 

Como se ve, todos son temas importantes, pero no hay claridad en las prioridades. Y pareciera que poca disposición a llegar a un acuerdo. Aunque el país lo necesita urgente… y todos ellos lo saben.

 

 

Esa unidad de la oposición que tanto reclama la sociedad, que no debe tener otro objetivo más que la reinstauración de la democracia para salir de la crisis, está ávida de este tipo de debates, pero con ánimo de llegar a acuerdos, no de posiciones intransigentes que no llevan a ningún lado.

 

 

El diario El Tiempo de Colombia reveló unas reuniones secretas de la oposición en Panamá. Solo esperemos que allí, o donde sea que se quieran reunir los políticos, la recuperación de Venezuela sea el tema fundamental.

 

 

Editorial de El Nacional